Hay palabras que tienen sentimiento, sí, depende del contexto en que se digan, pero en ocasiones esos contextos se repiten.
Verano, cuando se pronuncia a finales de agosto, tiene una pátina de nostalgia, por algo que termina y nos ha lavado mente y cuerpo con luz.
Posiblemente, en esa nostalgia estén siempre también otros veranos, aquellos eternos de nuestra infancia que marcaban nuestra niñez.
No olvidemos de traer de entonces algo de pintura para manchar nuestros veranos de adultos.

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