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Mostrando las entradas etiquetadas como Cielo

ECLIPSE

  En algunas ocasiones he intentado comprender que pensarían nuestros antepasados muchos siglos atrás, ante ciertas manifestaciones en los cielos. Esto sería sin duda el ojo de Dios.

FUEGO

  Hoy día es fácil captar una imagen así y convertirla en fotografía, como si la estuviésemos atrapando. Y siento repentinamente como si estuviésemos profanando algo, al pensar que un instante irrepetible, totalmente mágico y donde la luz se convierte en algo corpóreo, lo convertimos en algo estático, haciéndole perder la magia que le otorgan el tiempo y su fugacidad. Pero no puedo resistir la tentación de intentar quedarme con la belleza.

CIELO DE TORMENTA

  Pensemos que estamos a merced del cielo. Nos cube, nos protege, pero también nos amenaza en ocasiones. En situaciones como esta, de una belleza feroz, puedo imaginar a los primeros habitantes del planeta convencidos de que Dios estaba ahí, de una forma física y transparente en sus sentimientos. Parece que hoy estallará su ira.

EL CIELO

  El cielo siempre se ha representado como un lugar que alcanzar, una aspiración, bien sea desde el punto de vista religioso bien desde el de los descubrimientos. Me encanta esta fotografía que representa a la perfección este anhelo, desde la materialidad de nuestros entornos cotidianos hasta la esperanza de otra vida. Pelo lo importante es que está aquí. Y esto debería de llevarnos a pensar que si la felicidad es sólo un anhelo de futuro nunca podremos disfrutarla. De nosotros depende convertir nuestro día a día en nuestro cielo.

CIELO

  Cuando el mundo esta boca abajo, sólo queda el cielo como destino. Y si conseguimos mirar en completo vertical, se convierte en una meta

NOCHES DE VERANO EN LA CIUDAD

  Comienza el verano y las noches se alargan quedándose con parte de la luz de la tarde y enfrentándola a las farolas. El resultado son esos atardeceres que se extienden e invitan a caminar siendo parte de un paisaje bullicioso en constante estado de celebración de la vida.

EN VERTICAL

  Que lejos, o que cerca, parece a veces el cielo.

CIELO ROJO EN UN AMANECER

  Cuando el cielo aparece así es algo brutal, mítico, arcaico. Cuando pensamos que los seres humanos dominamos la naturaleza, imágenes como esta nos recuerdan que es mucho más fuerte que nosotros. Un cielo incendiado e infinito, capaz de aplastar las guerras, construir la historia y regalarnos nuestro tiempo de vida a nosotros, insignificantes criaturas que vivimos bajo su generosa protección.

VOLVER

  Esta fotografía tiene la textura melancólica del regreso a casa, la vuelta al abrazo, al refugio, al calor frente a la intemperie y la despedida a lo que por poco tiempo hemos conocido y sabemos que, poco a poco, devorará el olvido.

FUEGO EN EL CIELO

Desconozco cuales son las razones. Para  mi es un milagro que de repente ocurre. Una visión única. Porque ocurre y porque estamos mirando, y porque nunca se repetirá exactamente igual. Decía Paul Bowles en El Cielo Protector que todo era limitado, y se preguntaba, cuantas veces en nuestra vida veríamos realmente un amanecer. Cuantas veces veremos un cielo así. Nunca igual. Celebremos pues el milagro de cada día.  

NARANJA CIELO

  Naranja. Las nubes se empapan de sol y en esta fotografía da la sensación de que emprenden una entre los edificios, en una visión irregular que inquieta y confunde. 

CIELO DE ATARDECER

Un cielo milagro. A veces los atardeceres nos sorprenden con esta explosión de colores, de fuego.  Creo que ya lo comenté alguna vez: no puedo dejar de imaginar que pensarían los primeros hombres cuando se encontraban algo así, en la llegada de los dioses o en el principio de la destrucción. Mientras tanto, dedico unos segundos a contemplar algo que nunca se repetirá de la misma forma. Cada experiencia con el cielo es única.  Contemplar algo único nos recuerda nuestra importancia en la tierra.  

ATARDECER DESPUÉS DE LA LLUVIA

  Después de la lluvia, el azul del cielo tiene color. Las nubes son también azules y parece que el horizonte ha sido lavado y se ha convertido en una inmensa tela de una textura etérea, donde el tono de los colores tiembla con las sombras. La humedad está también en el aire, se puede oler, con una mezcla de frescura y melancolía.

CIELO DE SEPTIEMBRE

  En ocasiones miramos, y vemos aquello que en tantas otras ocasiones dejamos pasar. El cielo que en una tarde de septiembre se convierte en algo rabioso, de una hermosura agresiva. Que sorprende cuando lo recogemos en una instantánea y no tanto cuando lo tenemos sobre nuestras cabezas. Milagros cotidianos. 

LA LEVEDAD

Fotografía del cielo sobre el cielo. Traspasando las nubes, aquellas que suponen un techo para nuestras vidas, nuestro entorno, nuestros paisajes. Y tenemos la sensación de entrar en otra dimensión. Donde es diferente la textura, leve, sin contornos definidos, con tonos que parecen perderse en si mismo. Sensación de descanso, de sueño, de perderse, de volar. Captar una imagen, quizás la única forma de materializar lo que parece sólo casi una sensación.

CIELO DE MADRID- ANOCHECER

Esta es una foto espontánea, sin cuidado, detrás de un cristal. No tiene el detalle de toda la belleza que puede producir, y aun así, nos demuestra toda la que podemos ver sólo con mirar, sólo con dedicar un tiempo a levantar los ojos. Cuando contemplo algo así, de nuevo, no puedo dejar de preguntarme, en tiempos pretéritos, que podían pensar nuestros antepasados, los primeros hombres que pisaron la tierra, ante milagros como este. Seguramente creerían que estaban viendo a Dios, aunque no supiesen su nombre. La fe, era más sencilla entonces. O ellos lo eran, y consecuentemente más sabios.

LA FUERZA DEL CIELO

El cielo en toda su inmensidad. Enorme, sobre la tierra. No puedo dejar de pensar en lo que sentirían en tiempos oscuros al contemplar su amplitud, su grandeza. Protección o amenaza. Horizonte, miedo, viaje, promesa. Cubriendo el mundo y a aquellos que estamos bajo su azul infinito.

CIELO DE CIUDAD

El cielo es un territorio inmenso. Sin límites. Es parte del paisaje urbano, de la ciudad, poniendo el color, el tono. En este caso un gris de acero, un tinte de invierno que se acerca. Debajo, un trozo de ciudad, retazos de hogares, de  vida. Todos bajo el refugio y la protección arbitraria del cielo.

CIELO Y PALACIO- MADRID

A veces el cielo nos regala colores imposibles y que siempre se convierten en únicos. Atraparlos con una mirada y preservarlos con una cámara, en nuestra obsesión por atrapar la belleza y compartirla. Para contar que nosotros lo hemos visto, que nos ha invadido su serenidad y su fuerza. Porque contemplar algo único nos hace diferentes.

AMANECER

El día no nace, rompe. La luz aparece en el horizonte y crece en intensidad con la rapidez de un milagro, hasta que consigue normalizarse una vez que lo ha invadido todo. Hasta entonces, desgarra nubes, crea sombras, ciega miradas. Hay milagros que ocurren todos los días ante nuestros ojos y apenas nos damos cuenta.