Las calles avenidas de las ciudades capitales se convierten por la noche en una explosión de luces, ruidos y movimiento. Es una agresión a nuestros sentidos, pero una agresión que habla de vida, que impulsa nuestra sangre a moverse más deprisa, que nos eleva con una sensación fascinante de elevación y pérdida. No todas las agresiones duelen. Algunas nos recuerdan que somos seres vivos.
VEO
VEO Los ojos, el tiempo y el corazón pueden conformar la forma perfecta de mirar. Aire que entra por los ojos.