En cada ventana, en cada casa, al menos una vida, con pasado y futuro pero sobre todo con presente. Cada ventana, cada casa, alberga alegrías, fracasos, miedos, decepciones o victorias. En cada ventana, en cada casa, lo inmaterial, sueño, y lo material, realidades. Y cada casa, cada edificio, cada ciudad, inmensos contenedores del maravilloso regalo que es la humanidad.
Desde el inicio de los tiempos, los seres humanos se han refugiado en las ciudades. Allí han convivido, creado sus espacios, trabajado, formado familias,,,. Y a medida que la civilización se iba haciendo mayor, se incorporaban brillos, colores, ruido... al tiempo que las personas empezaban a ocuparse de sui mismas y ampliar el espectro de sus vidas. Las ciudades son el mejor reflejo de la historia de la humanidad.