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Mostrando las entradas etiquetadas como Amanecer

LUNA

  La luna no sólo vive de noche. En ocasiones nos espera hasta el amanecer y permanece impasible ante las luces que van naciendo a su alrededor. Es hermosa y no sabemos porqué: redonda, definida y pálida. Quizás porque nos traslada la pureza indiferente de quien no necesita el aprecio de los demás. Tal vez esté ahí la verdadera belleza. 

AMANECER DE VARIOS SOLES

  Muchas veces dejamos pasar momentos únicos, no por su grandiosidad sino porque nunca volverán a repetirse exactamente igual. Que importante disfrutarlos con la serenidad de saber que, como la vida, son sólo pasos que transcurren dejando un poso de belleza y nada más. Esa es su importancia. Transcurrir.

CIELO ROJO EN UN AMANECER

  Cuando el cielo aparece así es algo brutal, mítico, arcaico. Cuando pensamos que los seres humanos dominamos la naturaleza, imágenes como esta nos recuerdan que es mucho más fuerte que nosotros. Un cielo incendiado e infinito, capaz de aplastar las guerras, construir la historia y regalarnos nuestro tiempo de vida a nosotros, insignificantes criaturas que vivimos bajo su generosa protección.

FUEGO EN EL CIELO

Desconozco cuales son las razones. Para  mi es un milagro que de repente ocurre. Una visión única. Porque ocurre y porque estamos mirando, y porque nunca se repetirá exactamente igual. Decía Paul Bowles en El Cielo Protector que todo era limitado, y se preguntaba, cuantas veces en nuestra vida veríamos realmente un amanecer. Cuantas veces veremos un cielo así. Nunca igual. Celebremos pues el milagro de cada día.  

NACE EL SOL

Entre los estores, sólo una rendija. En el interior de un despacho. Y atisbando esa apertura vemos nacer el sol un día más. Quizás hemos dejado de entender que, como cada día, lo que ocurre es sencillamente, un milagro.  

LA GRAN VÍA. MADRID

 La ciudad desperezándose. Ya se ha despertado, ya ha pasado el amanecer, son las primeras horas del día y todavía no ha definido sus contornos aunque ya ha comenzado el movimiento.  Aun la luz está tamizada por los ojos del sueño. Pronto extenderá sus brazos y, en un largo bostezo, disipará la niebla que la envuelve. Nosotros hemos tenido la suerte de captar ese momento, hoy, en la Gran Vía de Madrid.

AMANECER EN EL PALACIO REAL DE MADRID

Muchas veces identificamos la luz con la vida. Esta fotografía del amanecer parece atrapar el momento en que esa luz comienza a extenderse sobre el edificio del Palacio, la estatua ecuestre, los jardines.... como si los llamase a despertar. Como la savia que los trae a la vida otra jornada más. Un regalo en días extraños de encierro donde parece que todo se ha detenido a nuestro alrededor, mientras, sin embargo, la vida sigue. Incluso sin nosotros.

AMANECER

La fotografía capta ese momento en que la luz del día comienza a definirse, con los colores de un despertar violento, mientras que las en calles continúan aún encendidas las farolas. Todo es luz y todo irradia alrededor cierta irrealidad que deforma las fachadas y convierte la imagen en algo diferente entre lo que es y lo que se presiente. Sólo el asfalto parece haber alcanzado su materialidad más sobria, sin aportaciones. Un ejemplo de lo importante que es conjugar la realidad con la mirada. Y ahora decidir cual de las dos es más cierta.

MAÑANA EN UN PARQUE DE LA CIUDAD

Es un parque cualquiera en la ciudad, en una mañana fría de sol de invierno. Lo que más me gusta de esta foto es su transparencia, su claridad, parece abierta, todo a la vista. Y creo que eso lo consigue la luz, especialmente ese azul del cielo, un color tan claro, tan básico, que parece trasladar verdad a todo el entorno. Belleza también. La belleza de la verdad. De la vida.

AMANECER

El día no nace, rompe. La luz aparece en el horizonte y crece en intensidad con la rapidez de un milagro, hasta que consigue normalizarse una vez que lo ha invadido todo. Hasta entonces, desgarra nubes, crea sombras, ciega miradas. Hay milagros que ocurren todos los días ante nuestros ojos y apenas nos damos cuenta.