Seamos conscientes de que cada ventana es un pequeño mundo que se multiplica sobre si mismo, donde una o varias personas desarrollan sus vidas, sus anhelos, sus alegrías, sus esperanzas.... cada una con sus historias en el pasado y sus posibilidades de futuro. Con sus propias relaciones.
Un contenedor de almas que, en su tamaño controlado, puede darnos una idea inabarcable de la inmensidad espiritual de de nuestro planeta.
Maravillo pensar en todo lo que se nos ofrece.

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