En cada ventana, en cada casa, al menos una vida, con pasado y futuro pero sobre todo con presente.
Cada ventana, cada casa, alberga alegrías, fracasos, miedos, decepciones o victorias.
En cada ventana, en cada casa, lo inmaterial, sueño, y lo material, realidades.
Y cada casa, cada edificio, cada ciudad, inmensos contenedores del maravilloso regalo que es la humanidad.

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