Vemos el interior de un hogar desde el exterior como un lugar de reposo y paz, un espacio de descanso. Olvidamos que en muchas ocasiones, ese espacio cerrado puede ser también una cárcel donde el odio, enclaustrado, se revuelve, se hincha y no deja un milímetro sin empapar.
Las imágenes no pueden interpretarse sin contexto, la vida implica imágenes, palabras, sentimientos...

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